Los ejemplares que se introducirán en la zona serán juveniles de 1 a 3 años dependiendo de su progreso en aislamiento, junto a sus padres u otros ejemplares. Según Wallace y Temple, 1987, los individuos de mayor edad logran adaptarse más rápido, aunque son más difíciles de monitorear debido a la amplitud de sus movimientos. A pesar de que los adultos serían los ejemplares con mayor adaptación y con un valor reproductivo más alto, no es viable su introducción por sus características biológicas. Un juvenil se convierte en adulto en 8 años, por lo que lo más favorable es incorporar aves que dejan de ser juveniles pequeños al año de edad.
Según Wallace y Temple, 1987, los individuos de mayor edad logran adaptarse más rápido, aunque son más difíciles de monitorear debido a la amplitud de sus movimientos. A pesar de que los adultos serían los ejemplares con mayor adaptación y con un valor reproductivo más alto, no es viable su introducción por sus características biológicas. Un juvenil se convierte en adulto en 8 años, por lo que lo más favorable es incorporar aves que dejan de ser juveniles pequeños al año de edad.